España ha cambiado, y también lo ha hecho la realidad institucional, social y territorial que el protocolo está llamado a representar. En este nuevo artículo de opinión, Jesús López Santana, vocal de la Junta Directiva de la AEP y representante de la Asociación Española de Protocolo en Extremadura, reflexiona sobre la necesidad de actualizar las normas protocolarias para que sigan dando respuesta a la España del siglo XXI.
Desde la consolidación del Estado de las Autonomías hasta la creciente complejidad de la escena pública, el protocolo ha tenido que adaptarse a una realidad cada vez más plural. Pero, como señala Jesús, la profesionalidad y la experiencia de quienes trabajan en este ámbito no pueden sustituir indefinidamente a una normativa que necesita evolucionar.
Actualizar no significa romper con lo anterior, sino encontrar un marco que permita reconocer la diversidad institucional y territorial de España y, al mismo tiempo, comunicarla con claridad.
Porque el protocolo no consiste únicamente en ordenar personas. También ordena significados, sitúa legitimidades y construye mensajes.
Te invitamos a leer el artículo completo y a conocer la reflexión de Jesús López Santana sobre el presente y el futuro del protocolo en España.
España ha cambiado en los últimos cuarenta años. Y con ella ha cambiado también la forma en que sus instituciones se relacionan, se representan y se explican ante la ciudadanía. El Estado de las Autonomías ya no es una arquitectura en construcción, sino una realidad madura, plural y profundamente incorporada a nuestra vida democrática. Gobiernos autonómicos, parlamentos regionales, municipios, tribunales, universidades, organizaciones sociales y entidades culturales participan hoy de una escena pública mucho más compleja que hace décadas.
Y esa realidad se ve. Se ve en una presidencia, en una primera fila, en una bandera, en una fotografía oficial o en el orden de una intervención. Porque el protocolo no es solo una técnica para colocar autoridades. Es una herramienta de comunicación estratégica. Una forma silenciosa, pero decisiva, de explicar quién convoca, quién acompaña, quién representa y qué mensaje institucional se quiere trasladar.
Durante años, las normas de protocolo han sido imprescindibles. Ordenaron un tiempo complejo, evitaron conflictos y dieron seguridad a un país que aprendía a representar su nueva estructura democrática. Eso fue hace ya 43 años; y las normas también envejecen. No porque pierdan valor, sino porque la realidad avanza. Y hoy esa realidad autonómica, social e institucional pide a gritos una actualización.
En este camino, los profesionales del protocolo hemos sostenido buena parte del equilibrio. Nos hemos adaptado y formado. Hemos consensuado, dialogado y buscado soluciones allí donde la norma no siempre llegaba. Hemos trabajado desde la discreción, que es una de las formas más exigentes de responsabilidad pública. Pero la profesionalidad no puede sustituir eternamente a la claridad normativa.
Actualizar las normas estatales y autonómicas no significa romper con lo anterior. Significa respetar lo que han aportado y permitir que sigan siendo útiles. No se trata de uniformar España, sino de hacerla más comprensible. Cada comunidad autónoma tiene su historia, sus símbolos y su manera de reconocerse. Esa diversidad no es un problema; es una riqueza. Lo que necesitamos es un marco que permita compartir escena sin confusión y convivir institucionalmente sin rigidez.
El protocolo del siglo XXI debe explicar la España real: más descentralizada, más social, más observada y más consciente del valor de sus símbolos. Porque ordenar no es mandar. Ordenar es hacer comprensible. No se colocan personas; se sitúan legitimidades. No se decora un acto; se construye un mensaje.
España no necesita inventarse de nuevo. Pero sí necesita seguir explicándose mejor. Y el protocolo, si se actualiza con consenso, formación y mirada de futuro, puede seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: ordenar en silencio para que las instituciones hablen con claridad.
JESÚS LÓPEZ SANTANA
Vocal de la Junta directiva y representante en Extremadura de la AEP
Graduado en Protocolo y Organización de Eventos
Coordinador de Eventos y Protocolo en “360 Ingenia, Gestión y Organización Global SLU”
Ex Jefe de Protocolo de la Junta de Extremadura y de la Asamblea de Extremadura






