El ejercicio de la profesión de experto o técnico de protocolo, requiere unas condiciones que garanticen su óptimo desarrollo y, consiguientemente, la eficacia de su gestión, como ocurre con cualquier otra profesión -puesto que esto del protocolo hace mucho tiempo que ha dejado de ser un oficio-.

Para ello es necesario y fundamental que el profesional disponga de su propio espacio para ese ejercicio con la única dependencia orgánica jerárquica del titular de la entidad, corporación u organismo al que está adscrito. O lo que es lo mismo, que dentro del organigrama o staff, el gabinete, área, unidad o departamento de protocolo, como se le quiera bautizar, sea totalmente independiente de otros departamentos que funcionan operativamente adjuntos a él, principalmente, el de prensa o comunicación, al frente del cual habrá otro cualificado profesional cuya misión será diseñar la estrategia de comunicación de la entidad, sustentada en la creación de los mensajes que es preciso focalizar al entorno y congruentes con la filosofía de la institución.

Estamos viendo como muchas veces, los profesionales de protocolo y de comunicación- o prensa si quieren-, coinciden en el espacio y operan bajo el mismo epígrafe del departamento, que bien puede ser llamado “Comunicación, Relaciones Institucionales o Públicas y Protocolo”, más o menos. Pensamos que esto es un error- insistimos, cuando intervienen varios profesionales-, porque al final, siempre tiene que haber un responsable al que se le llama “jefe” y que generalmente, no son muchas las ocasiones que esta función recae en el experto o profesional del protocolo.

Dicho esto, ahora que se está luchando porque el Protocolo sea reconocido como una disciplina independiente, con aval universitario y, sobre todo, de las altas instancias oficiales, es lógico empezar a reclamar su gestión totalmente independiente en un gabinete propio y sin añadiduras, sólo Protocolo. Ya sabemos que protocolo es una forma de comunicación, pero su mensaje se materializa en la ejecución plástica y en la arquitectura del ceremonial que diseñe. No puede explicarse sucintamente en una nota de prensa. Sencillamente, se visualiza cuando se lleva a cabo. Si la pintura que se plasma en un cuadro expresa un mensaje y por lo tanto comunica, un ceremonial de protocolo implica lo mismo.

Así pues, entre todos los profesionales reclamemos la identidad del ejercicio de nuestra profesión, pensando además en todos aquellos que están preparados, formados y en condiciones de asumir un nuevo reto, para lo cual, es necesario que su presencia se vaya notando en empresas y organismos. La profesión necesita consolidarse y esta es una manera de hacerlo. Y este reto lo está asumiendo la Asociación Española de Protocolo en su nueva etapa, básicamente, con el propósito de legitimar nuestra profesión, donde un primer paso será el anunciado carnet profesional.

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*Texto extraído del artículo publicado el 16 de Septiembre de 2010 en RevistaProtocolo.comVer artículo