«Debemos de remar todos en la misma dirección para que desde fuera se nos vea como un colectivo fuerte y unido; sin duda a ello contribuiría la creación del ansiado colegio profesional.»

 
Nombre: Joaquín Socías Márquez

Institución: Excma. Diputación Provincial

Cargo: Asesor

Actividad: Asesoramiento legal, imagen, comunicación y formación

¿Cómo te vinculaste al mundo del protocolo?

Como suele ocurrir con los hechos que nos marcan en la vida, de casualidad. Sin saber cómo, me encontré organizando visitas oficiales a España de autoridades que en aquel momento lo eran de algunas repúblicas de la extinta Unión Soviética. Mi interés por hacerlo bien, planificar y organizar este tipo de visitas me hizo descubrir algo que, como sucede a la mayoría, no sabemos que existe hasta que le ponemos nombre y apellidos, protocolo.

¿Por qué decidiste hacerlo?

¿Con sinceridad? Porque me gustó. Nunca hubiese pensado vincularme al mundo del protocolo, de hecho ni por asomo era la profesión que hubiese elegido, creo que ni la conocía como tal. Hay que pensar que hace 24 años el protocolo para muchos era algo que, aunque participas en él y lo llevas a cabo, no sabes que existe. Es como el aire, lo respiras pero no lo ves. Pero relacionarme con los profesionales, pocos en aquellos años, para la organización de estas visitas, trabajar junto a ellos en su preparación y ejecución, no sólo me sirvió para  hacer mejor mi trabajo sino para despertarme esa curiosidad y posterior interés por el protocolo de forma profesional.

¿Qué significa, en tu día a día, el protocolo?

Lo significa todo. Hoy soy quien soy, y como soy, gracias al protocolo; creo que esta profesión me ha marcado y me ha hecho cambiar, pero sobre todo evolucionar, como persona. Las cosas, la realidad, se ven de otra forma desde el prisma del protocolo. Es como si pudiésemos ver con visión de radiografía, lo que nos permite analizar de otra forma los actos, los gestos, los hechos y las personas. Incluso los familiares, amigos y conocidos te relacionan tan directamente con este tipo de trabajo y llegan a encasillarte tan claramente en tu profesión, que a veces resulta difícil que te vean en otras facetas, les resulta extraño.

¿Por qué crees que el protocolo es una herramienta importante para la empresa en general?

No es sólo por la importancia de hacer las cosas bien (organizar) o transmitir en una sociedad moderna que se basa en la comunicación, creo que el protocolo genera un orden lógico, favorece un mejor clima, entendimiento y seguridad en el día a día de las empresas e instituciones.

Pero también estoy convencido que el protocolo es hoy, por desgracia, uno de los últimos reductos de valores tan necesarios para la sociedad como la educación, el saber estar, la negociación, el respeto o para salvaguardar las tradiciones.

Independientemente de todo lo anterior, el protocolo es hoy en día un instrumento imprescindible para las empresas e instituciones, que junto a otras disciplinas (comunicación, seguridad, etc.) sirven para que los ciudadanos sepamos de las cosas, conozcamos lo que acontece y por lo tanto que las empresas y las instituciones existan para los ciudadanos.

¿Qué hay más importante en la sociedad de la comunicación actual que te conozcan? Pues para que sepan de ti, el protocolo, la organización de eventos es clave.

Cuéntanos, brevemente, en qué consiste tu negocio

En la actualidad asesoro, especialmente a pequeños municipios, en materia legal, imagen, comunicación y formación, pero también en protocolo como parte fundamental de esa comunicación, ayudando a estos pequeños pueblos sin capacidad para tener un responsable de protocolo a diseñar y ejecutar sus actos, que son muchos al cabo del año, resolviendo sus dudas y sobre todo orientándoles. Al mismo tiempo,  de forma externa,  la dirección, coordinación y ejecución de todo tipo de actos, oficiales, de empresa y muy especialmente deportivos, por mi responsabilidad en el Comité Organizador de las Juegos Mediterráneos que se celebraron en Almería en el año 2005. En los últimos cuatro años he trabajado muy estrechamente con una figura tan común como desconocida como son las comunidades de municipios, que me ha planteado el reto de aplicar el protocolo oficial en un organismo que no es una administración, pero que está formada por otras, cuyos componentes son alcaldes y concejales y sus actos similares a los de un ayuntamiento o diputación. Me topo otra vez con un nuevo reto profesional, después de los Juegos Mediterráneos, con grandes posibilidades de creatividad y trabajar en nuevas formulas en el protocolo. A lo que hay que añadir mi otro perfil profesional, el de la seguridad, como Director de Seguridad Privada, con amplia experiencia en organización de medianos y grandes eventos, que es muy valorado en estos momentos por los organizadores desgraciadamente tras los fatales hechos que a todos nos viene a la memoria. Poder conjugar protocolo, seguridad y comunicación en un solo perfil laboral, es para mi un lujo que me ha regalado la vida, y que me permite tener otra visión a la hora de la planificación y ejecución de los eventos. Algo que no ha pasado inadvertido por empresas de formación, universidades, organizaciones y las propias administraciones que me demandan formación especifica  sobre seguridad en eventos.

¿Qué crees que haría falta para mejorar la imagen del protocolo en la sociedad?

Sinceramente creo que el problema del protocolo para los ciudadanos es la mala relación que se ha hecho con el verdadero sentido de la palabra. Antes hablar de protocolo traía inmediatamente al ciudadano la imagen de ostentación o de poder servil. En los últimos años, desde la crisis, se le ha asociado al protocolo otra imagen que hace mucho daño a la profesión, el del despilfarro del dinero público, cuando no de corrupción. No veo rechazo de la gente a esa profesión que hay detrás de cualquier evento público o privado, cada día son más las empresas que se crean para cubrir el mayor y más variado espectro de demanda de estos servicios por los usuarios, pero esa relación mental que nos han inducido de protocolo igual a ostentación, derroche, abuso o despilfarro es lo más dañino. Contra esto es difícil luchar, pero el buen trabajo de todos los profesionales, el saber hacer las cosas con efectividad, discreción y austeridad, y sobre todo la importancia de asociaciones profesionales como la Asociación Española de Protocolo (AEP), son claves para romper esos estereotipos. También hubiese sido importante disponer de una colegiación profesional,  algo difícil con la actual normativa europea, para evitar el intrusismo de personas no preparadas, la usurpación de tareas por parte de personal con otra especialización y en los últimos años de tanto advenedizo, no es admisible encontrarnos con casos de personas que tras recibir un curso básico se dedican a impartir clases en materia de protocolo, sin disponer de la formación y experiencia adecuadas, lo que perjudica no sólo a la formación de calidad sino también a la credibilidad de la profesión.

¿Podrías compartir con nosotros iniciativas que se te hayan ocurrido para seguir consolidando nuestra profesión en la actualidad?

Uno, trabajar con la juventud. No hay que olvidar que cualquier cambio que para bien queramos llevar a cabo en nuestra sociedad, pasa por educar en esos valores a nuestros jóvenes. Por ello ha sido para mi un gran placer colaborar con colegios privados para la implantación de un programa para educar en valores, dentro de las actividades extraescolares de estos centros, para formar desde temprana edad a los niños y jóvenes, también adolescentes, en buena educación y saber estar, basado en valores éticos como responsabilidad, igualdad, solidaridad y honestidad. Colaborar en la formación de los alumnos en estos aspectos, complementando la labor del resto de agentes educativos y contribuyendo a la calidad educativa, buscando una sociedad mejor, ha sido para mi una muy grata experiencia, una actividad muy satisfactoria y una forma de sembrar dignificando esta profesión y lo que representa. También ha sido muy interesante la experiencia de preparar y dar conferencias de protocolo no a profesionales, sino a sus actores principales, me refiero a autoridades y altos cargos de empresas y organizaciones. La oportunidad de poder dirigirme a las personas para las que trabajamos,  haciéndoles ver el duro trabajo en el que hacer diario de los profesionales o sencillas reglas para hacerlo todo más fácil y mejor, ha sido una grata experiencia que voy a repetir, porque me he dado cuenta lo sencillo que es evitar problemas si las autoridades y altos cargos tienen un mejor conocimiento, no de la normativa protocolaria, sino de la realidad en la organización de eventos y de los problemas que pueden generar actitudes cerradas. A muchos de ellos les he tenido posteriormente en diversos actos y su forma de actuar ha sido totalmente diferente, incluso contestan a las invitaciones para confirmar o no su asistencia, ja, ja. En serio, creo que es otro trabajo que podríamos hacer desde la AEP.

¿El próximo objetivo?

Volver a dedicarme el cien por cien de mi tiempo a la profesión que me gusta, el protocolo. A pesar de que en muchas ocasiones difíciles momentos te hacen pensar en tirar la toalla y no sufrir nunca más ese estado de tensión, al momento ese “gusanillo” vuelve a aparecer dentro de ti y comienzas a preparar otra cosa. Espero que en un futuro muy cercano pueda estar en un puesto dedicado por completo al protocolo y a la organización de eventos, porque aunque experiencia en otras materias siempre son buenas, la sangre tira. Muchas gracias a la AEP por acordarse de mí en este Rincón del Socio, y a su presidente por el trabajo que desarrolla, y como no, a mis compañeros por su que hacer diario y buen hacer.

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