
Pero volviendo a la iniciativa de impartir nociones para que esas muchachas sepan ligar, se nos antoja como una idea un tanto fuera de lugar, porque, en vez de ello, mejor haría esa concejalía, y lo mismo cualquier otra concejalía de juventud de otros ayuntamientos españoles, programar talleres o cursillos sobre buenos modales que facilitasen a esos jóvenes la adquisición de unos conocimientos básicos de educación y comportamiento en sociedad y que además contribuirían a su formación como buenos y modélicos ciudadanos -ésa sí que es la base de la auténtica educación para la ciudadanía-.
Esas nociones recibidas les aportarían un valor añadido a su formación humanística, vital además en un momento de su vida en que están operando la transición de adolescentes en adultos. Esos conocimientos, así mismo, les darían las pautas esenciales para relacionarse en sociedad y, consecuentemente, poder convivir con otras personas y de esa relación siempre puede surgir el nacimiento de una amistad que poco a poco puede consolidarse en otro tipo de vínculo.
Si nos atenemos a lo que recoge el DRAE, por ligar se entiende, coloquialmente, “entablar relaciones amorosas o sexuales pasajeras”. Entre 13 y 16 años, pensamos que nuestros jóvenes tienen otras prioridades en su vida y la administración pública tiene la responsabilidad de formarles en unos valores que les concedan una sólida base social y de ahí, insistimos, en la importancia de potenciar estas acciones o talleres de buenos modales.




