Hace unos días estuve conversando con el director de una editorial y uno de los temas que se mencionó fue el poco compañerismo y lealtad que existe en nuestra profesión, la del protocolo y organización de eventos. Lógicamente este pensamiento no surge de manera gratuita, este director así lo considera debido a su experiencia y yo, por suerte, pocas historias he tenido en este aspecto, pero las tengo.

Sin embargo, pienso que este comportamiento no es la tónica general entre nosotros, aunque compañeros desleales, haberlos haylos.En este sentido, la situación de compás de espera en la que nos encontramos es un buen momento para que reflexionemos al respecto.En diferentes formatos ya se está deliberando sobre el futuro de nuestra profesión o sobre las soluciones que debemos adoptar mientras dure la crisis sanitaria. Todas ellas buenas iniciativas a las que yo sumaría el análisis sobre la lealtad profesional.

La lealtad profesional hace referencia a la lealtad hacia los compañeros y hacia la profesión que compartimos. Y esta honestidad no es un concepto abstracto sino específico, es decir, la lealtad se demuestra con hechos.

Como periodista sé que la razón de ser del periodismo es proteger el derecho de los ciudadanos a estar informados, y que el periodista debe custodiar dicho derecho desde la información veraz, el respeto a la verdad y por procedimientos lícitos. En definitiva, la lealtad del periodismo radica en garantizar el derecho a la información veraz, verdadera y lícita.

Esta lealtad a la profesión obliga a adoptar un comportamiento personal leal y legal hacia nuestros compañeros, eso sí, en la medida que ellos también son leales a la profesión. Es decir, somos leales hacia nuestros socios en base a su lealtad profesional. No hay que confundir ser leal profesionalmente con ser leal a los intereses personales de un colega de profesión que poco, o nada, tienen que ver con la esencia de dicha profesión.

¿Cómo puedo ser leal a un compañero cuyas noticias son enfocadas y medidas en virtud de sus ingresos? «Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante», afirmó Ryszard Kapuscinski, periodista polaco que ganó en el año 2003 el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por su «preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo», tal y como recoge el acta del jurado.

La lealtad en el protocolo

Ahora, ¿cómo traslado esta reflexión al mundo profesional del protocolo? Pues no lo sé, pero lo que sí sé es que es vital este análisis para una profesión sana y con futuro.

En primer lugar, deberíamos ser capaces de definir la razón de ser del protocolo. Yo, sinceramente, no me veo capacitada para dar respuesta a esta cuestión. Aunque puedo aportar mi grano de arena libremente, sin sentir la presión de la no aceptación o descrédito.

Quizás, esa esencia del protocolo pueda estar relacionada con otorgar al ciudadano las herramientas para ejercer el derecho a respetar y mostrar respeto a sus símbolos e instituciones oficiales.

Y en relación a esta propuesta, el profesional del protocolo debe garantizar que dicho derecho se realice conforme a lo establecido por la norma.

Por ejemplo, el primer artículo de la Ley 39/1981 indica que «la bandera de España simboliza la nación; es signo de la soberanía, independencia, unidad e integridad de la patria y representa los valores superiores expresados en la Constitución». En este contexto, el profesional del protocolo tiene que garantizar al pueblo el correcto y legal procedimiento de respeto hacia la bandera.

O, por ejemplo, las instituciones del Estado y sus representantes están sujetos a una distinta graduación con la finalidad de articular «la imagen política y administrativa de la Nación», según expone el Real Decreto 2099/1983. Esta labor es propia del protocolo y su profesional el avalista de que el ciudadano obtenga dicha imagen correcta y acorde a la realidad constitucional e institucional.

En definitiva, la lealtad profesional en el ámbito del protocolo es un principio que todos los profesionales debemos observar en nuestras relaciones recíprocas. Una lealtad y profesionalidad que en su día fueron manifiestas en la X Jornadas Nacionales de Protocolo de la Asociación Española de Protocolo, cuyas reflexiones recogí en el artículo Lealtad y profesionalidad en protocolo y que puedes leer pinchando aquí.

Mª del Carmen Portugal Bueno